Sin piedad,
solo monotonía
incierta, abismo,
vértigo ciego,
sin sentido, amor
seco, cielo quieto,
plomó en el corazón
de este universo
roto.
Sin alegría, sin letras
que se borden en el alma,
adiós al verbo, a la exclamación
con esperanza,
a la coma que alienta
el camino que se aleja.
Sin duelo, solo la angustia
que provoca el cielo
sin horizonte,
el mañana sin destino
con deseo.
Sin la muerte que al
vivo levanta.