lunes, 18 de abril de 2022

SER Y PARTE

 Esta lucha que te persigue,
y muchas veces permite
 el gozo del asueto,
 es la libertad
en la que eliges vivir.

El tesón de tus ilusiones
 son el mayor logro de tu vida,
 y el debate interno,
 atávico,
 te acompañará siempre, 
la soledad del hombre,
esencia misma de la naturaleza
donde es ser y parte.

La alegría es tuya y te pertenece,
savia eterna que nutrirá el camino
donde habites en todo momento,
pan para el alma y alimento 
del corazón que cada día tiñes 
de amapola para el milagro de la vida.

Tuya es la libertad, 
la alegría,
la emoción y la lucha,
 el grito de vivir y ser,
 y la testarudez
 que persigue tu esencia
y sus desvaríos.

PIEL

 En esta piel que me contiene,
albergo el mapa de la ternura
infinita que la vida me concede.
Pergamino para los versos 
de mi corazón,
 escultura para el azote
del viento, lienzo para los cielos
que me acompañan, albergue
de una semilla ya granada, tersura
para el amor y eco de la voz
para el alma.
Pandereta percutida siempre,
elástica en el dolor y el amparo,
sensible al calor y al frio,
 temerosa del miedo
 en su vello encrespado.
Sensitiva al roce de la ventisca
y la arena, a la suave brisa
de una tarde de verano,
 al pellizco de la breve
 primavera,
al terciopelo de la rosa
y la espina de su rama.
Asimila el tacto de la palabra,
la escucha de las emociones, 
la sed de un tiempo que pasa,
la herida cicatrizada, y su roce 
al latido de un corazón
que se extiende para poder
habitarla.

PRIMAVERA

Atisbo la primavera,
 sus primeras flores
de almendro, 
el trinar mañanero 
en el jardín de casa,
los calientes rayos
de sol tras el cristal 
de la galería, y el cuerpo
lento e indolente lleno
de un melancólico latir.

Después de tanto hielo
bañando el azul del cielo
y la entraña de esta tierra,
el tiempo no se ha detenido,
y ajeno a mis ritmos
sigue su curso,
extraño al lento avance
de mi vida,
 sujeta a una inercia
 que me pertenece
y no quiero, detenida en el aire
de marzo, suspendida 
en cortos vuelos del alma,
sorprendida en tardes que se alargan, 
en las pequeñas flores de mis plantas
luciendo vistosos colores intensos.

Cualquier paseo me sorprende
viendo esplendorosas las flores
de las mimosas, de los perales
desatendidos estampados
en esta tierra arenosa, 
y ese horizonte que aleja el día,
y pospone la puesta de sol
para la condena del alma,
perezosa al brillo que no espera
y olvida el leño ardiente,
y la ceniza de la brasa.

La primavera llega y su manto
no logra atraparme para resarcimiento
de este cuerpo que a veces quisiera
ausente, vivido solo por mis sentidos,
ajeno a la ejecución del movimiento,
pleno ya, imbuido del derroche
de una estación que determina 
y no adolece en su empeño.

HACIÉNDOSE

  Y cada día me nace un corazón
que desborda este cielo, como ola
de mar que me achica la entraña
y me eleva el alma.

 Y cada día me nace una esperanza,
que late lenta como la llama
que lame el leño y calienta 
nuestra casa.

 Y cada día me nace un sueño,
que se repite con el mismo
afán de todo deseo, con la misma
ilusión que se sigue gestando
con nuestro tiempo.

 Y cada día me encuentro contigo
para seguir sorprendiéndome,
 para descubrir al hombre 
que ame antes de nuestro encuentro.

SOY

 Soy lo que tu ves,

 aquello que me revelas

 sin yo saberlo.

Soy lo que tu me vistes,

 y lo que me

destapas sin celo.

Soy lo que descubres,

 y yo oculto

con mis miedos.

Soy la piel que tantas

 veces extiendes para arrullarme

del viento, por dónde sopla 

perdida el alma de mis desvelos.