Aún guardo tu mirada
de caramelo, tersa, brillante,
posada
en mi retina,
su escrutinio
sobre mi alma y
el gozo de retenerla
atrapada entre mis párpados,
negándome a estrenarla
para que siga intacta,
virgen en el recuerdo
de mi hermosos corazón.
Guardarla, atraparla,
acariciarla en la memoria,
manteniendo sin tú saberlo
una parte de ti
que ya no te pertenece