lunes, 26 de diciembre de 2022

...aunque no llegue a tiempo

 A que no sea tarde, aunque

 no llegue a tiempo.

A saciar la sed de esta boca

que no pronuncia tu nombre.

A que no sea tarde, aunque 

el otoño  ya se despida.

A escuchar el arrullo del viento

que posterga la noche y persigue

tu aliento.

A que no sea tarde, aunque 

no mire el retrato que olvida nuestro

momento.

A parar el reloj que sujeta

el encuentro, a enredarte en mi mano

para evitar el posible

naufragio del corazón.

A que no sea tarde...aunque

 no llegue a tiempo.

...en el albero

 A mi hijo

Como un torrente abonado

por la lluvia tempestuosa,

así tu corazón desprende dolor

y rabia,

herido en la crecida de la vida.

El día tiene momentos donde 

el viento sopla cual huracán y 

arremolina sentimientos

para tu alma dolorida y bondadosa,

para la entraña escondida

donde el puñal de la pena

se esmera en la desdicha.

Como el toro joven, valiente y 

estocado en el albero de la lidia,

el momento te tiene el alma perseguida

y un estoque certero, acecha tu cerviz

presta a la pena y al derroche de amor

 que salva cualquier 

condena.

A RATOS

Te amo a ratos,
 cuando  me sorprendo
y reconozco el porqué 
de quererte.

A destiempo,
 cuando ya entiendo
el porqué, y olvido
mi enfado.

Después,
 cuando soy
consciente del porqué 
lo hiciste sin mi, y 
no conmigo.

Te amo
 cuando te niego,
y me reafirmo lúcida
en el absurdo empeño.

Cuando 
rechazo la palabra
que expresas y remueves
mis miedos.

Te amo
 sin yo saberlo, 
cuando rompes mis límites 
y las cadenas que me atan al infierno.

A ratos sin darnos cuenta,
contigo, sin ti, revueltos,
tengo el orgullo de amarte
y encontrarme,
 y desnudarme
para vestirme  con esta piel
que vamos curtiendo y
 amando, y mudando.

ME OLVIDAS

Me olvidas a pesar 
del teléfono donde me reclamas,
del beso robado en la mañana, 
del solicito consuelo 
ante mi queja.
Me olvidas por la ferocidad 
de la vida que avanza,
 por la efímera 
libertad que te consagra 
independiente.
Me olvidas por el tiempo 
que alargas
para alejar el destino certero
que te ata firmemente al horizonte.
Por un tiempo me olvidas mientras
me guardas en nuestro hogar,
ignoras la espera, 
el afán del encuentro
que sin saber olvidamos
en el devenir cotidiano.
El destiempo invade
 nuestras miradas, nos aleja
 y mientras uno  enseña
 lo que el olvido no se lleva,
el deseo voraz e intrépido
 de morder
otras vidas nos devora.

domingo, 25 de diciembre de 2022

EL SUEÑO DONDE TE OLVIDO

 Si bastase cerrar la mano,

y dejar silente el latir 

de este dolor.

Si bastase el sueño donde te olvido

y no me despertara

la aflicción.

Si un océano entero silenciase 

el lamento del miedo 

que  nos cierne a los dos.

Si bastase tener contigo el tiempo

contenido en el cofre del recuerdo.

Si un cielo limpio contuviese

 el halito infinito

para nuestro marchito corazón.

Si este momento no fuese verdad,

y tu y yo solo testigos 

de otro momento.


DIME

 Dime si es la noche

quien sucede a esta tarde

de pesadas nubes.

Si es el sol escondido

tras la ola gris de este metálico

cielo, quien matiza el cristal 

del corazón cansado.

Dime si es el reloj olvidado

en el recóndito rincón del alma,

quien avanza las agujas y precipita 

los cuartos.

Si es tu boca quien reclama

detrás de los andamios de la vida

para bajarme a ras de suelo

y darme de bruces con la piel

de mi herida.

Dime quien contesta al desvarió,

al derroche del destino, al sueño

lastimero del adiós sin remedio,

al frio de la entraña donde socava 

el miedo.

TARDE EN EL LAGO

 Ajeno a la mirada que te contempla,

mecida en el atávico vaivén 

de tus olas,

 te encuentro y 

no puedo mirarme.

Las aguas que te bañan

 ocultan en su centro un corazón

 antiguo, enigma

para la mujer que te observa y

aprende que otras vidas habitan

bajo la leve marea de este atardecer.


Sujeta a tu orilla refresco

el alma perdida, ignota

ante un  paisaje que me permite

en un tenue instante formar

parte efímera del mismo

como la mariposa que aletea

sobre la férrea roca dispuesta 

al desgaste del sueño eterno.

GUARDARTE

 Espero la lluvia este otoño,

la hojarasca

que barre la acera de nuestra casa,

el viento loco

que corre el campo

y arrastra lo tristes cardos

del verano.

Olvido el fuego lento  de nuestro

hogar, los pequeños leños secos

del invierno anterior,

y solo me encuentro con el día 

que se achica y se despierta tarde,

y el teléfono

sin voz olvidado en cualquier parte.

Se ha detenido el tiempo

en mi corazón para poder guardarte

cómo el tesoro escondido

de un cuento

que hoy no puedo contarte,

como el preciado reloj

que extiende su corona

y detiene las agujas,

y el pulso para alargar

un preciado instante.

Espero la lluvia este otoño,

las leves gotas que resbalan 

por la ventana, el tintineo

que me despierta en la madrugada,

y me llama tu voz,

y la palabra es el eco eterno

que te guarda

en indeleble huella

para mi alma.

ES NAVIDAD...

 Es Navidad,

 lo muestran las luces

 chillonas de la ciudad,

los escaparates sin sueños,

los mendigos de la calle

con su tímido letrero, 

los  mercados

llenos para las mesas vacías

de perdón.


Es Navidad,

 lo señalan los días en el calendario,

 la noche larga

tras la ventana, Orión en el norte y 

el destello de rememorar la infancia

sin zambomba ni almirez.


Es Navidad,

en el exilio del corazón

humano, a pesar de las luces

rutilantes, de los lazos de celofán

de los abrazos huecos

para el dolor de nuestro costado.


Es Navidad lo canta la tierra y 

sus miserias, las tristes banderas 

que arrastran al hombre y

 asolan su esperanza,

 lo canta el mar y 

sus naufragos sin sirenas.


Es Navidad bajo el cielo infinito

que cobija al hombre impío,

finito en la creencia acérrima

de perseguir el artificio 

de una vida travestida 

de insolidaridad,

para cegar el anhelo 

de libertad, de diferencia,

 de humanidad.

Es Navidad...