domingo, 11 de enero de 2026

 Mojas tu soledad en un orgasmo

y   marchitas tu corazón

abruptamente, sin tiempo vuelcas

tu dolor, el vacio que asola

trás la corriente que te cuenta

el vacio de tu piel.

La mano que tiendes aloja

una ausencia, un no pudo ser,

la realidad que ignoras en el ensueño

 de tu pensamiento.


 Acógeme en tu herida, en la costra de sal

con la que la alimentas.

Ofréceme la holgura de tu abrazo,

las manos tibias sobre mi piel.

Escancia el beso perdido sobre mi boca

y vísteme de la ternura olvidada

como las olas reposan en el mar infinito.

 Ahora que la piel se inquieta, trémula

bajo la luna ausente,

siento el eco vacío de tu voz ausente,

los labios de sal 

sobre la mar olvidada y 

la quietud de su fondo,

sorda al rumor de esta orilla 

que te espera