domingo, 11 de enero de 2026

 Mojas tu soledad en un orgasmo

y   marchitas tu corazón

abruptamente, sin tiempo vuelcas

tu dolor, el vacio que asola

trás la corriente que te cuenta

el vacio de tu piel.

La mano que tiendes aloja

una ausencia, un no pudo ser,

la realidad que ignoras en el ensueño

 de tu pensamiento.


 Acógeme en tu herida, en la costra de sal

con la que la alimentas.

Ofréceme la holgura de tu abrazo,

las manos tibias sobre mi piel.

Escancia el beso perdido sobre mi boca

y vísteme de la ternura olvidada

como las olas reposan en el mar infinito.

 Ahora que la piel se inquieta, trémula

bajo la luna ausente,

siento el eco vacío de tu voz ausente,

los labios de sal 

sobre la mar olvidada y 

la quietud de su fondo,

sorda al rumor de esta orilla 

que te espera

miércoles, 19 de marzo de 2025

 No todos los días se besa la vida,

algunos se destila el alma 

en el alambique de la derrota.

 Porque la vida tiene miserias

que la mirada no esconde

y mis ojos no ven el mar,

y la orilla de mi corazón

no lame las olas,

ni degusta el salitre que el viento

esparce allí, donde la vida redime

cualquier dolor

y las lágrimas vierten su pena

en las aguas mansas de un océano

que sueño cada noche,

como el deseo adolescente

que me puebla el alma.

Cintura olvidada

No puedo contemplarte

en esta fría noche de estrellas,

quizás mis ojos niegan

el arco que sujeta mi brazo y 

solo encuentro tu cintura 

olvidada en el cielo, como el tiempo

que obvio nuestro recuerdo.

Ni tus ojos perdidos, ni la mirada

escrutadora del momento contienen 

mi alma desbordada en tanto

recuerdo.

Dime Orión, quien contuvo nuestro

deseo, el afán de nuestros sueños.

Dime tu desde el hemisferio norte,

si cualquier noche perdida

de este futuro invierno, nuestros

arcos lanzarán anhelos

como esas saetas fugaces que 

lloran el amor de otros inviernos.

Nausea

Así nace la nausea 

desde un rincón profundo

de la entraña y cabalga

hacía el pecho y tiembla

en la garganta y uno traga

saliva y tiembla inhalando

el asco de un horror que anida

siempre en su corazón.