lunes, 27 de marzo de 2023

CONJETURA...

 Hoy elegí un vestido distinto,

unas botas fuertes y mi pequeño

pañuelo teñido de amapola

al cuello.

Un paso y otro bajo las nubes

que ceñían el cielo, 

y un ritmo rápido

 y sin rumbo 

buscando la imposible sombra 

que pierdo cuando te alejas.

Hoy elegí por ti soñarte, 

perderme junto al gentío

 atravesando la ciudad

 bajo las luces de neón 

y la tristes farolas

que ocultan el deseo nocturno.

Un paso y otro siguiendo la ruta

del alma herida a la razón del tiempo...

...al desvelo de ser una mujer

y la conjetura de su sombra 

 perseguida.

LLUVIA

 Ayer la lluvia lamió la piel

de mi herida, rozo suavemente

mi pelo y como un adentrarse 

en el zaguán de la pena,

anego mi alma marchita.

Bajo el tenue gris del triste

corazón escondido alzo el telón

que a veces la cotidiana vida

nos presenta como un apuntador

 por escasos momentos ausente,

para liberar el pecho y 

anhelar un destino imposible.


Ayer la lluvia lamio levemente

la persona que olvido y 

solo encuentro contigo,

bajo el arcoíris de este amor que 

enciende nuestro cielo como 

un adentrarse en el zaguán

de la alegría que guarda

nuestro recuerdo.

Como el tiempo 

guarda el tesoro de la eterna

ilusión infantil.

ADIOS CONSENTIDO

 A mi padre

Todo el paisaje de mi florida

juventud rodea nuestra herida

abierta.

La nieve lenta que todo lo calma

baña el momento, se sostiene

leve sobre las copas de las encinas

y una luz blanca tamiza el espacio 

vacío.

Es atemporal el momento y

 esa costumbre que tiene el copo

de mecerse libre, constante,

cayendo a plomo en silencio

como si orasen tristes

los muertos del cementerio.

Todo el paisaje  de mi florida

 juventud te espera,

la hermosa nieve, la joven y

mi corazón de niña que te libera.

Todo consentido, el adiós , la espera, 

el dolor de mi costado y 

tanto amor desbocado

 para mi pecho triste y 

colmado,

 para mi corazón

desgajado

miércoles, 22 de marzo de 2023

...espera

 Debajo de nosotros nos contemplan

las encinas como ovillos

desmadejados sobre escasas

hierbas, preñan el tímido cielo azul

y la bruma leve se lleva de la mano 

la tarde.

Dehesa que cura el pulmón

y la locura de vivir, dehesa triste 

que entre sus ramas sostiene

los últimos halitos de vida

para el horizonte fijo del que se va

como el toro de la lidia al ruedo.

Debajo de nosotros sobre las pardas 

hojas de las encinas, calientan

breves  los rayos de sol,

y una quietud ausente de eco

se propaga de copa en copa

para sostener mi desvelo.

Mientras tu te marchas más allá

de esta ola de cielo por los altos

andamios de las nubes

que se tienden a esperar

tu alma florida y liberada.