jueves, 24 de septiembre de 2020

NOSOTROS

 Después de un verano y 

otro, sin darme cuenta 

apenas, arañando a la tierra

 mi sustento, la vida

corre más que mi deseo.


Después de cada primavera,

 de cada otoño olvidado,

 de los recientes inviernos

 al calor de nuestro hogar,  

calentando este corazón, 

la vida corre loca a su devenir.


Después de nuestros días,

de los días venideros,

de los que pasaron,

de los días que fueron 

de otros, de los tuyos 

sin mí, y de los míos contigo

ausente, después y siempre,

antes de ser nosotros, 

el tiempo imperturbable, 

el ciego amor,

 nosotros.

RENDIRSE

 Rendirse sin más

 a esta fría noche de invierno,

abrazarse al hueco

de tu cintura, y sentir

el vértigo profundo

 de contemplar el cielo

 oscuro y la escarcha 

de mis pensamientos.


Estar contigo sola, estampada

en la noche ciega, 

inerte, sujeta 

sin más al latir

acompasado del corazón

que me levanta a la vida,

al amor, a la verdad 

que muchas veces soñamos.


Rendirse sin más 

al pálpito enamorado, 

al horizonte de nuestros 

anhelos, a los deseos 

que forjamos.