pequeñas poesias de hechos que sucedieron, suceden y sucederan
Acógeme en tu herida, en la costra de sal
con la que la alimentas.
Ofréceme la holgura de tu abrazo,
las manos tibias sobre mi piel.
Escancia el beso perdido sobre mi boca
y vísteme de la ternura olvidada
como las olas reposan en el mar infinito.
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