A veces...
Me queda la pena,
la rabia que propicia
la impotencia del
deseo no consumado.
Me queda la frustración,
el dolor que me sujeta
al absurdo de un afán
que no siempre se alcanza.
Me queda el regusto amargo
del poso que la vida
a veces deja en nuestro
marchito corazón.
Me queda la culpa
de no enfrentar los miedos
que sostengo y
liberar el alma.
Me queda la vida
para respirar
que sostengo y
liberar el alma.
Me queda la vida
para respirar
el aroma que tu me das,
el sueño de nuestro mañana,
el encuentro de hoy, y
el beso que late
el sueño de nuestro mañana,
el encuentro de hoy, y
el beso que late
en nuestras
entrañas.
entrañas.
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