No escribiré tu nombre,
esperaré a escucharlo
bajito como el rumor
de las hojas en otoño.
No miraré tu rostro,
esperaré un cielo estrellado
en una fría noche
de invierno.
No aspiraré tu aroma,
esperaré un campo
de narcisos estampados,
cuando se desvista la cumbre
de nieve y el agua ahogue
los campos.
No, no te diré te quiero,
esperaré la ola rompiendo
vistiendo la arena de espuma blanca.
No, no te diré te quiero...
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