viernes, 3 de abril de 2020

SINRAZON

Llevo conmigo 
el aliento
triste que a veces persigue
 al hombre, la lágrima
caliente que abrasa la razón,
el entuerto de la entraña 
y el temblor del corazón.

Siento el grito
 que ahogo y no desboco,
muerdo labios y lengua
para sofocar este dolor,
esta espera inexistente y
prolongada que nos
cierne a tanto sinsabor.

Paladeo el gusto amargo
de un tiempo que ahora
es nuestro, 
doliente,
perverso e inmoral,
sujeto quizás a mis manos
y a mi voz, 
a mi piel, y
a otras manos y a otras voces ,
y a una curtida y extensa piel
donde sostener la esperanza
que nos ate a la humanidad.

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