Después de un verano y
otro, sin darme cuenta
apenas, arañando a la tierra
mi sustento, la vida
corre más que mi deseo.
Después de cada primavera,
de cada otoño olvidado,
de los recientes inviernos
al calor de nuestro hogar,
calentando este corazón,
la vida corre loca a su devenir.
Después de nuestros días,
de los días venideros,
de los que pasaron,
de los días que fueron
de otros, de los tuyos
sin mí, y de los míos contigo
ausente, después y siempre,
antes de ser nosotros,
el tiempo imperturbable,
el ciego amor,
nosotros.
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