Rendirse sin más
a esta fría noche de invierno,
abrazarse al hueco
de tu cintura, y sentir
el vértigo profundo
de contemplar el cielo
oscuro y la escarcha
de mis pensamientos.
Estar contigo sola, estampada
en la noche ciega,
inerte, sujeta
sin más al latir
acompasado del corazón
que me levanta a la vida,
al amor, a la verdad
que muchas veces soñamos.
Rendirse sin más
al pálpito enamorado,
al horizonte de nuestros
anhelos, a los deseos
que forjamos.
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