miércoles, 16 de junio de 2021

JUVENTUD

 Deja que el viento

meza tu corazón 

sediento, que el aliento

de su centro insufle 

tu alma enardecida.


Deja que el viento

sople sobre tus heridas

y dibuje la huella indeleble 

del poso de la vida.


Deja que el viento

cante en tu garganta

florida para que no olvide

el hombre el niño que habita.


Deja que el viento

en tus manos agite

el sueño dormido,

y no se olvide el gesto

artesano de amasar

cada día.


Deja que seque tus lágrimas

perdidas, y eleve al recuerdo

tus risas vencidas, que te perfume 

de amor, y enhebre

tu alma al corazón que 

te anida. 

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