A veces bailamos un vals
y la vida gira.
Un, dos, tres.
Y giramos sin músicos,
ni instrumentos que amparen
la danza donde cabe encuentro
y desencuentro en la rotación
misma de la tierra.
A veces bailamos un vals
y la vida gira en espacios escuetos
donde deslizarnos tímidamente
en pasos cortos para corazones
de largo recorrido.
Un, dos, tres, Un, dos, tres.
Y giramos envolviendo el alma
en la música azul que mece la vida.
Y giramos porque la fe de habitar
nuestros cuerpos
siempre se encuentra ahíta
de cualquier vals.
Un , dos, tres. Un dos, tras
y girar
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