mi corazón a la deriva.
La luna presa de las mareas,
sin olas.
Quiero el opaco plata
en su reflejo
y una lágrima cae a la
tierra baldía y estampa leve
su gota de sombra.
Tan lejos del mar y
mi corazón sin cuna.
Lejos de las olas que mecen
el canto de las sirenas.
Quiero el eco donde
se baten las aguas feroces, y el desierto
que habito ignora
el pulso dormido del sueño.
Tan lejos del mar y tan cerca
del olvido que otros encuentran
para negar los labios perdidos,
las miradas marchitas, la música
rota, el poema por descifrar,
la sibila ausente del destino
certero.
Tan lejos del mar y mi corazón
a la orilla.
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