la piedad del tiempo,
el consuelo del paisaje, la brisa
leve sobre piel mudada.
Atrás el tiempo vivido, la carne
macerada, el desalojo del corazón,
la risa tendida al viento.
Esa mujer que hoy no evita
la sombra buscando el último
rayo de sol emigro del vacío, cosió
sus huesos para andar otro destino,
eligió el consuelo
del mar y encontró la ola de su cielo
perseguido
.
Atrás el tiempo vivido, la soledad
consentida, el silencio marchito,
la cercenada voz exilada del auxilio.
Esa mujer que hoy te mira solo
busca la piedad del tiempo
y la compasión en cada madrugada.
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