ni la tristeza que a ratos
me asola,
ni la mentira que embauco
el corazón,
ni la tiranía persecutoria
sobre mi razón.
No podrá tu sombra,
ni su vasta extensión,
ni la raíz maligna socavará
mi intención,
ni el recuerdo amargo
cercenará mi voz.
No podrá tu sombra mutilar
la entraña donde mi alma vuela y
se tienden los pensamientos
en su arcoíris de color.
No podrá tu sombra
socavar la vida
que destila mi piel,
no podrán sus grilletes de dolor,
ni el castigo que me persigue
embaucado de sin razón en el hijo
de mi vientre y de mi corazón.
No podrá tu sombra
si no la vida
que mis manos mecen y
esta espera que a ratos me canta
una nana y
a ratos enardece de pasión.
No podrá...tu sombra.
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