Mientras estés dormida
insuflaré mi aliento
lento, profundo,
como el soplo de la vida
que la naturaleza nos concedió.
Acercaré mi boca
de esperanza llena de amor
para tu pecho herido,
y bordare con ella la rosa
de tu valentía, la fuerza
de tu corazón.
Soplará el tierno viento
de otoño para esparcir
los abrazos de tu vida,
y tejer con ellos la trama
de una red dónde habita
la niña, la hija, la mujer,
la esposa, la madre,
la abuela, la hermana,
la amiga...
Y despertaras amada,
esperanzada,
y el tacto de tu cicatriz
guardará el eco dónde reverberé
tu pecho, presto ya a expandirse
con nuestros besos.
.
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