Cómo un rosal herido
por el invierno
en su primera poda,
así la vida ha rasgado las alas
de tu corazón maduro.
y así como el rio sigue
su cauce después de la crecida,
el tesón de tus manos borda
día a día la cicatriz de tu herida.
La primavera te espera con savia
renovada para tus rosas, y
el terciopelo terso de tu corazón
mudado, fragancia pura para
seguir amando, para extender
sus alas y seguir volando.
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