que desborda este cielo, como ola
de mar que me achica la entraña
y me eleva el alma.
Y cada día me nace una esperanza,
que late lenta como la llama
que lame el leño y calienta
nuestra casa.
Y cada día me nace un sueño,
que se repite con el mismo
afán de todo deseo, con la misma
ilusión que se sigue gestando
con nuestro tiempo.
Y cada día me encuentro contigo
para seguir sorprendiéndome,
para descubrir al hombre
que ame antes de nuestro encuentro.
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