lunes, 27 de marzo de 2023

LLUVIA

 Ayer la lluvia lamió la piel

de mi herida, rozo suavemente

mi pelo y como un adentrarse 

en el zaguán de la pena,

anego mi alma marchita.

Bajo el tenue gris del triste

corazón escondido alzo el telón

que a veces la cotidiana vida

nos presenta como un apuntador

 por escasos momentos ausente,

para liberar el pecho y 

anhelar un destino imposible.


Ayer la lluvia lamio levemente

la persona que olvido y 

solo encuentro contigo,

bajo el arcoíris de este amor que 

enciende nuestro cielo como 

un adentrarse en el zaguán

de la alegría que guarda

nuestro recuerdo.

Como el tiempo 

guarda el tesoro de la eterna

ilusión infantil.

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