A mi padre
Todo el paisaje de mi florida
juventud rodea nuestra herida
abierta.
La nieve lenta que todo lo calma
baña el momento, se sostiene
leve sobre las copas de las encinas
y una luz blanca tamiza el espacio
vacío.
Es atemporal el momento y
esa costumbre que tiene el copo
de mecerse libre, constante,
cayendo a plomo en silencio
como si orasen tristes
los muertos del cementerio.
Todo el paisaje de mi florida
juventud te espera,
la hermosa nieve, la joven y
mi corazón de niña que te libera.
Todo consentido, el adiós , la espera,
el dolor de mi costado y
tanto amor desbocado
para mi pecho triste y
colmado,
para mi corazón
desgajado
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