Fue escasa mi palabra, negada,
cegada al sol de mediodía, sorda
tras los cristales de nuestra casa,
olvidada al borde de mi boca y
de mi corazón.
Fue papel mojado a la deriva,
no logrando ser el barquito
aquel que por escasos
momentos flota antes
de humedecerse y zozobrar.
Fue escasa la palabra,
triste para el corazón que conoce
su pensamiento como el reo
en su calabozo esperando
la condena final.
Fue papel mojado la historia
de nuestro amor, el recuerdo
que se perdía en tu mirada esquiva
en el peso de la mentira,
en la triste boca, solo propicia
a la critica demudada.
Fue todo final inconcluso, artero,
impropio para mi corazón y
retrato del tuyo, escaso, huaño y
traicionero.
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