Ausente de sombra.
Es mediodía , en la verticalidad
de un sol ausente, naufrago
con los labios cerrados,
con la lengua apretada,
no pronuncio tu nombre,
no respiro.
Olvide la brisa de tu mirada,
el océano verde bajo las pestañas
de nuestro tiempo.
Las manos que escaparon
del bolsillo de nuestro corazón.
Estoy aquí sobria de ginebra,
ausente del sinsabor de cualquier
dolor, del arcoíris estampado
en el suelo, de las gotas de lluvia
chapoteando la acera.
Es mediodía, en la horizontalidad
de esta mujer, de su copa vacía,
del soplo que espira, de la sonrisa
que suspende, de las manos que
mecen su corazón, de la mirada que
inclina,
ausente de sombra.
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