Desvistes mi piel entre tus manos.
La pierdo y el deseo explicito,
viste entonces mi mente,
se estrena en su imaginación
y persigue en el tiempo tu tacto,
tu lengua, el ritmo del encuentro,
la mirada brillante que te delata
vivo, la risa burlona que se despierta
en tu garganta.
Desvistes mi mente entre los pliegues
de tu piel,
persigo mi deseo abrazada
a tu cuerpo y una danza antigua
posee el alma para vertirse
lentamente sobre nuestro
humano corazón olvidado
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