Y tu no lo sabes,
lo ves en otros pero el tiempo
te acompaña.
Olvidas,
tu mente te despista,
te vicia en el ayer,
en el futuro, en el deseo de ser
lo que no alcanzas.
Y tu no lo sabes,
escuchas la melodía que te enhebra
el alma y
el tiempo te acompaña.
Olvidas el azogue
del espejo y
la mirada escasa devuelve
un rostro fugaz,
se perdió el esbozo de tu risa,
la mirada inquieta,
el beso del corazón sobre los labios
fríos que te buscan.
Y tu no lo sabes,
tu pecho expande una mentira y
el tiempo te acompaña,
escuchas un réquiem y
tu piel delata al final
el vértigo
de estar viva
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