Mía es la culpa.
La vida que te asola,
La nausea del horror.
Terrible vivir con la sangre y la entraña
compartida, con el corazón
dividido, con las alas heridas.
Mía es la culpa.
Solamente te entregue la vida,
La inconsciencia del ser,
El sórdido réquiem y la melodía
que instrumentas en el pentagrama
de la pasión humana.
Mía es la culpa de amarte
infinitamente, de liberarte,
de sufrir tu abandono
y la pena honda que te ronda el alama.
Mía es la culpa y mía es la espera,
Perdóname, la vida siempre es
la alegría de saberse madre, mujer,
ser efímeramente humano.
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