Es Navidad,
lo muestran las luces
chillonas de la ciudad,
los escaparates sin sueños,
los mendigos de la calle
con su tímido letrero,
los mercados
llenos para las mesas vacías
de perdón.
Es Navidad,
lo señalan los días en el calendario,
la noche larga
tras la ventana, Orión en el norte y
el destello de rememorar la infancia
sin zambomba ni almirez.
Es Navidad,
en el exilio del corazón
humano, a pesar de las luces
rutilantes, de los lazos de celofán
de los abrazos huecos
para el dolor de nuestro costado.
Es Navidad lo canta la tierra y
sus miserias, las tristes banderas
que arrastran al hombre y
asolan su esperanza,
lo canta el mar y
sus naufragos sin sirenas.
Es Navidad bajo el cielo infinito
que cobija al hombre impío,
finito en la creencia acérrima
de perseguir el artificio
de una vida travestida
de insolidaridad,
para cegar el anhelo
de libertad, de diferencia,
de humanidad.
Es Navidad...
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