Espero la lluvia este otoño,
la hojarasca
que barre la acera de nuestra casa,
el viento loco
que corre el campo
y arrastra lo tristes cardos
del verano.
Olvido el fuego lento de nuestro
hogar, los pequeños leños secos
del invierno anterior,
y solo me encuentro con el día
que se achica y se despierta tarde,
y el teléfono
sin voz olvidado en cualquier parte.
Se ha detenido el tiempo
en mi corazón para poder guardarte
cómo el tesoro escondido
de un cuento
que hoy no puedo contarte,
como el preciado reloj
que extiende su corona
y detiene las agujas,
y el pulso para alargar
un preciado instante.
Espero la lluvia este otoño,
las leves gotas que resbalan
por la ventana, el tintineo
que me despierta en la madrugada,
y me llama tu voz,
y la palabra es el eco eterno
que te guarda
en indeleble huella
para mi alma.
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