A mi hijo
Como un torrente abonado
por la lluvia tempestuosa,
así tu corazón desprende dolor
y rabia,
herido en la crecida de la vida.
El día tiene momentos donde
el viento sopla cual huracán y
arremolina sentimientos
para tu alma dolorida y bondadosa,
para la entraña escondida
donde el puñal de la pena
se esmera en la desdicha.
Como el toro joven, valiente y
estocado en el albero de la lidia,
el momento te tiene el alma perseguida
y un estoque certero, acecha tu cerviz
presta a la pena y al derroche de amor
que salva cualquier
condena.
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