miércoles, 11 de enero de 2023

HORROR CONSENTIDO

 Hay una bala,

 un edificio que se derrumba,

una ventana tapada,

un muerto sobre la acera

cubierto por una escasa manta.

Hay un parque vacío,

que mece sus columpios al estruendo

de la bomba ajena al juego 

de los niños ausentes, 

al grito callado de sus ancestros.

Hay un puente desplomado

sobre las aguas de un rio

que llora las lágrimas que otros desbordan

y contiene el llanto

de los que lo abandonan.

Hay una fila de tanques que ocupan

el cielo carente de aquellos que transitan

el vacío de unas calles mecidas 

al grito de una sirena que ya no duerme.

Hay un horror consentido

por el dominio de aquellos 

que siempre rasgan el hilo de nuestras vidas

al capricho de sus devaneos.

Hay un silencio implícito

para que no importe el duelo

de otros, una solidaridad

transvestida para que no falte

un credo.

Hay una valla, un muro para saltar 

al vacío desde un horror a otro 

que espera y contiene el anhelo

de la libertad que otros olvidamos.

Hay unas manos bendecidas

por la metralla para verter la sangre

derramada de los que perdieron,

por el  afán de los egos malditos

que escogen nuestro destino y

destierran nuestros sueños.

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