Que la vida era esto,
el sueño olvidado,
la llave perdida
en el cajón del tiempo,
el diario incompleto
del adolescente
con el que a veces me encuentro,
el adiós del que quise,
el enfado inoportuno
sin concesión de arrepentimiento,
el porque sin remedio.
Que la vida era esto,
la ilusión que no adolece,
el tiempo que deshoja sin demora
la mirada
del horizonte aplazado,
la palabra por venir,
el azul del verano eterno
que abriga el corazón y expande
lento el latir del pensamiento.
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