Me he contado algún cuento,
cómo negarse a la infancia
prometida,
al sueño de dormir
eternamente y ser resucitada
por el príncipe azul.
Me contado cuentos
sin príncipe, ni princesa,
sin perdices para comer,
ni felicidad eterna
donde envolver
el dolor de la ausencia
en papel de celofán.
Me he contado cuentos
en el afán infantil
de no olvidar los sueños,
ni los azules eternos
donde encontrar paisajes
que tejan tiritas
para mi corazón lacerado
y maliciento.
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