Mi corazón vaga por el precipicio
de la vida.
Alguien soltó mi mano repetidas
veces
y el paso,
que siempre encuentra un camino,
eligió perdido.
Las mariposas
que en otro tiempo te señalaban,
aletean rápidas en el vacío
insondable donde un adiós tras otro,
obra el desencuentro.
Mi cintura olvido el abrazo
que lleno su hueco
y un grito recorre la entraña
de mi pensamiento
para llenar el eco donde nos perdemos.
Exilada en mi camino
con la sombra de otro tiempo vago,
y un recuerdo fiel
es hoy mi compañero
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