Decido no bajarme en la estación
de parada, nada que llene el corazón
espera en ese anden donde detenerse.
Tengo que seguir como los días
se suceden para contemplar los cielos
nuevos, los luceros del frio invierno,
los árboles desnudos clamando
al viento.
Tengo que seguir como las estaciones
recorren el año, como las vacaciones de la escuela,
como el arrollo que mana unas veces lleno
y otras escaso.
Decido no bajarme en la estación
de parada, nada que sacie mi boca
espera en ese anden donde detenerse.
Tengo que seguir mudando la piel
que me contiene, el pelo que arrastro,
limar uñas y dientes
y aprender cantando del otro lado
del espejo la canción que meza
la nueva danza de mi cuerpo entregado.
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