Lo simple fue levantarse después,
maquillarse, vestirse y tomar café.
Fue simple pasear las calles
una vez más sola, adquirirlo
fue una temprana costumbre
mientras agonizábamos.
Lo simple fue dejar oscilar el pecho
libremente y sujetarse a la melodía
del adiós consagrado.
Fue simple acostarse y
dormir sola,
sin la traición consumada y
mantenida del verdugo que fuiste.
Lo simple fue aceptar la palabra
ausente, el alma desmadejada,
mi pelo arrastrado por la casa.
Fue simpe vivir, llorar, desear,
seguir amando mi costado y
desplegar las alas al fin.
Lo simple fue ser la mujer que
siempre pacientemente espere
encontrarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario