El hombre que no me amó,
no caminaba descalzo,
ni leía mis versos a escondidas.
No miraba mis manos amasando
la harina, ni gastaba mi piel
con su tacto.
El hombre que no me amó,
caminaba a espalda mía,
teñía sus palabras en almíbar y
cegaba las mías.
El no amaba el viento, ni la lluvia,
ni el lamento, ni el canto de la cigarra,
ni el son lisonjero que mi corazón
guardaba.
el hombre que no me amó,
tampoco me dejó amarle, solo
fabular una historia y tejer mis velos.
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