sábado, 2 de noviembre de 2024

ABRIL

Tu que sin quererlo en el tacto

de tu mano alojas la caricia 

de mi corazón.

Tu que sin saberlo en el vuelo

de la palabra despiertas mi deseo.

Tu que sin amarme en la mirada 

implícita devoras la ausencia

de mi carne.

Tu que nunca desvistes la piel

que recorre mi lengua

Tu y solo tu reverberas 

en mi pensamiento, lúcido como si ahora

fueras esas notas que enhebran

la melodía de mi cuerpo. 

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