Respiro el paisaje bajo la suave brisa
que mece el campo.
Admiro un cielo degradado por la calima
y lo pierdo en las escasas alturas
del soto monte.
Desde la baranda el horizonte
converge para diluirse en la tarde
que avanza, la leve brisa acuna el campo
y por un instante el alma recuerda
lo efímero del tiempo y su sentimiento.
Mientras las cigarras duermen,
recreo su canto en la memoria
bendecida por el instante mágico
de unas encinas salpicando
la mirada de este encuentro.
Respiro el paisaje siempre ahíta
de vivir el encanto que sucede
bajo las alas de lo sempiterno.
domingo, 10 de noviembre de 2024
SEMPITERNO
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