Sálvate.
Escapa de aquello donde
te reconoces vulnerable.
Niégale a la vida el sesgo
de la posibilidad.
Sálvate.
Mantente en la rutina segura
en los límites que no puedes
traspasar.
Niégate a la incertidumbre
del corazón que late escondido,
ciérrale tu boca para que no vuele
libre en el viento, para que no
reverbere en el eco donde el hombre
escucha su pensamiento libre y
la ilusión que embiste el deseo
inconsciente de ser y desear
cualquier anhelo.
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