A través de las ventanas abiertas
cantan los grillos en una tarde
que se mece al ocaso dibujando
estelas rosas en un cielo
que dormita hacia el sueño
de la noche.
Olvido los ritmos de percusión,
las voces tarareando y sesteo hacia
el onírico sueño de abandonarme
al pretérito reciente de un paisaje
donde la magia preside cualquier
encuentro.
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