domingo, 17 de noviembre de 2024

 Recuerdo la carne 

trémula, el ritmo candente,

desacompasado del corazón

ebrio de pasión, el tacto 

encendido de nuestras manos

 urgentes, las perseguidas

miradas rondando a nuestro acecho,

 la voz de tu llamada

y el canto de nuestro 

pecho.

Recuerdo el vuelo de nuestras

bocas lamiendo la savia

loca  de nuestros cuerpos

ahora tan ajenos

como el tiempo que

nos distancia para decirnos 

que el ayer 

fue nuestro, como los adolescentes

 besos eternos en el vaivén

 de las olas de nuestro

 pensamiento.

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