A Gabriel, Cote y Daniel
Se tamiza la tarde a ritmo de congas,
y el corazón se acompasa bajo
un cielo que se tinta levemente entre
rosas y violetas degradados.
Se silencia el campo,
las lomas duermen acunado
tiernamente un día
que transgrede al otoño bajo
la percusión de tres almas
que se rinden a la deriva
del corazón.
Se mece la la magia
y mi corazón late ritmos ajenos,
templados por la suave brisa que
sostiene el momento,
el suelo abatana sones remotos,
mientras el alma danza en atávica
nostalgia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario