No puedo borrar tu piel
de mis manos, dibujan el deseo
consciente que sacude mi cuerpo
entero como un trueno
que estalla y ensordece
para aislarme del resto del mundo.
No puedo borrar la huella perseguida
que recorrió mi cuerpo con la mente,
y acaricio el anhelo consciente
donde envolverme atávicamente
en bendita lujuria
para el corazón y para el alma.
No puedo borrar el vértigo
de la pasión,
la necesidad de vida y
transformación que se anuda
en el tacto perseguido
y el rastro inconsciente e indeleble
no borra la huella
húmeda que habito
el espacio del encuentro.
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