Miro avanzar la tarde
a través de otros cristales y recordé
mi ventana, las hojas de la morera y
el triste ciprés, la mujer tras el jardín
construyendo su soledad
una vez más.
Solamente fluyen escasas lágrimas y
el corazón remienda el descosido.
El cielo oscurece a lo lejos
sobre la encina con un aura
levemente anaranjada, Etta James
llena el eco de este dolor bajo
el calor de una manta que acoge
mi redención.
No hay comentarios:
Publicar un comentario